Pánico, ataques de pánico parece algo poco usual, pero al contrario de lo que pensamos, son muchas las personas que lo padecen. Ataques en los que sin causa aparente se comienza a experimentar emociones de miedo intenso, angustia, y sensación de descontrol o impotencia ante algo que no se puede controlar.

¿Qué es?

Estos ataques se acompañan de sensaciones físicas como sudoración, taquicardia, adormecimiento de manos y piernas, dolor de cabeza, escalofríos, sensación de ahogo o de atragantarse, dificultad para respirar, etc.

Este tipo de ataques se encuentran incluidos dentro de los llamados trastornos de ansiedad, también se le ha llamado trastorno de angustia y se asocia con otro de los trastornos más comunes llamados agorafobia. Suele comenzar al inicio de la edad adulta, y es más característico en mujeres. Según los trabajos realizados Bados López de la Universidad de Barcelona *, la edad promedio de comienzo de agorafobia es 28 años, aunque suele empezar antes de los 16 en el 10% de la población y después de los 40 en el 15% de la población. La prevalencia de la agorafobia está entre el 2% y 5%en las culturas occidentales. Se observa que hay  mayor incidencia en zonas urbanas y menos en zonas rurales.

La agorafobia es el miedo a estar en lugares o situaciones de los que puede ser difícil escapar ante un ataque de pánico.

¿Cómo funciona?

Nuestro cerebro cuando percibe un peligro activa la alerta en la que avisa a nuestro cuerpo para “salir corriendo o entrar al ataque”. Estamos preparados desde un punto de vista de supervivencia para defendernos de ataques. Pero bien, en este caso el estado de alerta supera de forma extraordinaria al peligro al que nos enfrentamos. Esto quiere decir, que nuestra mente se activa y se pone alerta antes situaciones que no suponen ningún peligro real.

Pero, ¿por qué aparece el pánico?

Pueden asociarse a experiencias traumáticas previas, o a distorsiones cognitivas (de pensamiento) que se han ido generando a lo largo de la vida. Como puede ser el llamado locus de control externo, es decir, el un factor externo al que la persona atribuye la causa de los acontecimientos que le repercuten cuando está en situaciones de estrés.  Hay otras causas como experiencias en edades tempranas relacionadas con la sobreprotección o la falta de cariño.

¿Qué se debe hacer ante el ataque del pánico?

Para enfrentarnos a estos episodios de pánico es importante conocer cómo funcionan para poder gestionarlo de forma adecuada.

Existen varias técnicas aplicadas que están obteniendo muy buenos resultados, entre ellas técnicas de relajación, reestructuración cognitiva, o exposición imaginaria y en vivo.

Es importante pedir ayuda, ya que es el primer paso para la recuperación del bienestar.

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No te pierdas este video, es alguien que tubo ataques de pánico con agorafobia y consiguió dejarlo atras…

*Referencia: Bados López, A (2000) Agorafobia y ataques de pánico. Madrid, Pirámide. 364 pp.

 

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