La reestructuración cognitiva es una de las técnicas que se trabaja en la terapia cognitiva-conductual utilizadas para modificar el sistema de creencias o pensamientos distorsionados que provocan malestar, y que llegan a causar trastornos psicológicos.

Existen varios autores que han desarrollado diferentes técnicas para modificar este modo de pensamiento destructivo al que nos aferramos los humanos para explicar todo aquello que somos nosotros mismos, que son los demás o todo aquello que nos rodea y que lo único que provoca es malestar.

Ellis

Uno de los autores Albert Ellis  desarrolló la terapia racional emotiva (Rational Emotive Therapy), una de las primeras teorías de reestructuración cognitiva. Se basa en la formulación que realizó Epicteto hace 2000 años sobre la visión de la realidad, en la que afirma que “lo que perturba al ser humano no son los acontecimientos, sino la interpretación que hace de éstos”

La teoría que propone Ellis, se basa en que cuando ocurre un acontecimiento tendemos a pensar que es éste la causa de las consecuencias  que experimentamos. En cambio esta teoría trabaja sobre la certeza de que son los pensamientos distorsionados y creencias que subyace ante el acontecimiento que se desarrolla, los que hacen que se produzcan dichas consecuencias.

Es decir, por ejemplo si mi jefe pasa por mi lado y me “mira raro” puedo comenzar a lanzar una serie de pensamientos que me hagan sentir enormemente desgraciada, como puede ser: ¡Madre mía qué he hecho ahora!, o !ya verás me va a despedir!, ¡ha debido de ver algún error que he hecho!, etc. O quizás puedo interpretar esa mirada de otra forma: ¡Mi jefe ha tenido un día malo y está fatal! ¡habrá visto algo que no le gusta, pero seguro que tiene arreglo!, o simplemente, ¡luego intentaré hablar con el, a ver si ha pasado algo!

Interpretar todos los estímulos que nos llegan de forma destructiva, a lo único que conducirá será a la intranquilidad y estados de ansiedad y estrés no deseados.

Identificar los pensamientos irracionales en la reestructuración cognitiva

Por ello, el objetivo de esta técnica es entrenar al sujeto para identificar esos pensamientos irracionales, valorarlos y demostrar su fiabilidad para aprender a gestionarlos y a buscar las alternativas de pensamiento que sean más constructivas y sensatas para un futuro. Esas creencias irracionales pueden llegar a generar un estado emocional perjudicial para uno mismo y para los que le rodean.

Algunas de las técnicas para trabajar en consulta es detectar esas ideas irracionales buscando  aquellos imperativos que generan culpabilidad y tensión como : “debería…, tendría que hacer…, tengo que… “

También es necesario detectar las calificaciones de bueno o malo. “está bien o mal”. Las situaciones no llevan implícito la calificación bipolar de bueno o malo. Siempre dependerá de la interpretación que se haga de ello.

Calificar los acontecimientos de forma extremadamente negativa, como “esto es catastrófico, soy un desastre, o esto es lo peor…” hace que se genere un estado emocional no recomendable.

Y el hecho de cometer un error ya sea por uno mismo o por otros, supone una causa justificada para culpabilizar y castigar (a uno mismo o al otro) de forma inmediata y tachar de mala persona por lo sucedido. En caso de ocurrir hacia uno mismo se generará culpa, si se trata de otra persona se potenciará la ira. En cualquier caso son emociones poco aconsejables para el bienestar.

 

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