Según varios estudios, la Navidad provoca depresión, además el 55% de los españoles afirman experimentar un aumento de estrés días antes de comenzar las fiestas.

Parece que en navidad estamos obligados a ser felices no a tener depresión, lo que conlleva una obligación que al ser impuesta comienza por ser incómoda. Las fiestas, las cenas, la necesidad de ser el mejor anfitrión o la búsqueda de quedar bien con el otro o los otros, para casi la mitad de los españoles supone una causa más que justificada para generar estrés y depresión.

El aumento del nivel de ansiedad ante una cena que estamos preparando, y en la que recibimos a familiares o amigos, y en la que hay que esmerarse para que todo esté en su punto, es normal, incluso podría decirse que es saludable.

Ese punto de ansiedad hará que hagamos los preparativos con interés, poniendo el corazón en cada uno de los detalles. Pero cuando ese nivel de ansiedad supera ese nivel de activación, y se alarga en el tiempo activándose en situaciones irracionales que no tiene motivo alguno, es entonces cuando estamos hablando de un desorden emocional. Un trastorno de ansiedad social en el que la activación de la ansiedad se produce ante situaciones que no debería suponer una fuente de activación del estrés. Como por ejemplo, quedar con un grupo de amigos, o acudir a la cena de empresa, o simplemente pedir que te cambien el vaso roto en una cafetería.

¿Es normal estar estresado en navidad?

Puede ocurrir que la navidad supone una fiesta en la que, como hemos comentado anteriormente estamos obligados a disfrutar. Llegando a situaciones no deseadas por el simple hecho de que hay que vivir la fiesta, como puede ocurrir con las famosas fiestas de nochevieja. Solamente por el hecho de poder decir al día siguiente: “Fue genial, nos quedamos hasta los churros con chocolate” parece que esa afirmación es sinónimo de “noche fabulosa”. Cuando en realidad a partir de las 2 de la madrugada ya me quería ir, pero hay que aguantar hasta el final, ¡que es fin de año!

El concepto, “vamos a quedarnos hasta el final”, se identifica con: “va a ser perfecto”.

Cuando en realidad puede ser una noche magnífica en la que a las 2 de la madrugada decido ir a dormir porque tengo sueño y me lo he pasado genial, hasta esa hora.

Al margen de las fiestas de fin de año,

se suman las compras, las reuniones familiares, las reuniones de empresa, los encuentros con personas que hay que ver por compromiso, y presentaciones de gente nueva.

El  no saber qué decir, si los demás van a estar pendientes de mi, el miedo a las discusiones familiares, si el regalo que he comprado gustará o no, la crítica generalizada o los excesos de comida y alcohol, hacen que estas fiestas sean para muchos un suplicio.

Depresión en navidad

Para otros más que estrés son fechas de añoranza, de tristeza y desesperanza. Unos por que han perdido a seres queridos, otros porque han roto lazos con otras personas, pareja, hijos, padres, amigos… O simplemente porque viven solos y no tienen familia o amigos. Se convierte en una época de mayor soledad y sufrimiento, derivando en ocasiones a desarrollar depresión en navidad o agravarla en caso de padecerla.

¿Qué se puede hacer?

La navidad hay que vivirla como unas semanas más, es importante aprender a interpretar aquello que vivimos de forma correcta, en nuestro beneficio. El truco está en detectar esos pensamientos que nos empujan a la ansiedad o a la depresión y saber reconducirlos para que no duelan.

Las fechas navideñas son fechas en las que se debe seguir con hábitos saludables, como proponíamos en el artículo de las 5D,

Dieta

Hay que mantener una dieta saludable

Descanso

Procurar darle a nuestro cuerpo y mente un buen descanso

Deporte

Hacer deporte, recuerda que el deporte libera endorfinas y serotonina, y hace que el cuerpo se siente bien.

Disfrutar

Disfrutar, es decir, vivir el aquí y el ahora, si estoy alegre me río y disfruto, y si estoy triste, respeto esa tristeza sin alargarla, si estoy comiendo disfruto de la comida sin atracones.

Divertirse

Divertirse, es bueno reírse y divertirse, pero jamás forzarse. Si no estás a gusto en un sitio, no tienes por qué aguantar. Ni tienes por qué participar en todas las convocatorias.

Es obligatorio, gastar más, salir más, beber más, comer más, ser más feliz

Parece que es obligatorio gastar más, salir más, beber más, comer más, ser más feliz. Pero en realidad se trata de fechas para concentrarse en uno mismo y ser más conscientes de lo que uno quiere hacer, no de lo que la sociedad o el entorno empuja o invita a hacer.

No hace falta gastar más, ni salir más, ni beber más, ni comer más, ni ser más feliz, Cuando surge la obligación puede llegar a convertirse en un suplicio.

Qué más puedo hacer

Vive el momento, el aquí y ahora

No tienes por qué obligarte a dar una imagen, sé tu mismo, no pienses en lo que pensarán los demás,

No anticipes situaciones horrendas, no sabes lo que va a ocurrir y si te preparas para que ocurra algo agradable, te puedes llevar una sorpresa. Planifica desde una anticipación sana.

Cuenta con el margen económico al que puedes optar, no lo sobrepases.

No merece la pena entrar en conflicto.

Y lo más importante: interpreta los acontecimientos en tu beneficio, de forma productiva, no destructiva, de esa forma atraerás tranquilidad y sosiego, saliendo de la rueda estresora que suponen estas fechas.

Pero, ¿se puede estar alegre? Claro que si, también existe por supuesto el espíritu de la Navidad y así lo descubre en el Mundo, haciendo referencia a un artículo escrito en el British Medical Journal sobre un interesante estudio realizado en la Universidad de Copenhague

Curiosamente Kelly McGonigal habla sobre el estrés de forma diferente, para convertir al estrés en tu amigo. No deja de ser una forma de enfrentamiento y entendimiento lo que nuestro cuerpo nos dice para saber como interpretar aquello que viene.

 

 

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