Miedo a volar hace que miles de personas declinan planes maravillosos ya sea con familia o amigos. El miedo a que algo catastrófico ocurra al despegar un avión invade la mente de las personas con miedo a volar de tal forma que llega a convertirse en una horrible pesadilla. Y si se trata de una de las condiciones laborales, el problema se agrava.

La persona con aviofobia puede llegar a dejar de volar durante años, sin que haya habido ninguna causa.

Para afrontar ese miedo

a volar es importante comprobar si verdaderamente aquello que asusta y que se presenta como catastrófico, es real o no. Buscando las certezas reales y no lo presagios inventados. Efectivamente, hay accidentes de aviones, pero hay que tener en cuenta otros muchos datos como por ejemplo, que mueren más pilotos en accidentes de coches que en accidentes aéreos.

Las estadísticas confirman que proporcionalmente hay menos accidentes aéreos de los que se producen en las autopistas o aquellos que culminan con un ataque al corazón por hipercolesterolemia provocados por una alimentación poco saludable.

Exponerse a ese miedo es clave

Además de constatar ésta y otras realidades, es clave, realizar una exposición en imaginación. Los profesionales en consulta trabajan esta fase jerarquizando los miedos ante una situación de vuelo, de tal forma que la persona se va enfrentando progresivamente a cada una de las situaciones.

¿Qué podría pasar? ¿Por qué pensar que lo que va a pasar es catastrófico? Igual que nuestra mente ha aprendido a asustarse a la hora de hacer un viaje en avión, también puede llegar a aprender a enfrentarse a esa situación y conseguir no asustarse.

Uno de los acontecimientos que más asusta a los pasajeros son las turbulencias, pero si pregunta a los tripulantes, más que peligrosas son molestas y simplemente habría que identificarlas como parte del viaje, y no siempre ocurren.

Debes conocer cómo funciona la ansiedad

Es importante conocer cómo funciona la ansiedad y qué ocurre en nuestro cuerpo cuando surge el miedo, para poder controlarlo. 

Si cada vez que surge una oportunidad de hacer un viaje en avión, lo evitamos por miedo a volar, estaremos potenciando ese miedo a volar y aumentando su intensidad y duración en el tiempo. Cuanto más veces evitemos esa experiencia, el miedo seguirá perdurando. En el momento que se tome la decisión de enfrentarse a ese miedo, sin huir del acontecimiento que lo provoca, (no volando) será cuando esa ansiedad irá bajando paulatinamente.

Buscar las certezas que te confirmen que el avión es seguro y enfrentarse a ello es clave para conseguir superar la aviofobia.

Los profesionales de la psicología trabajarán este miedo de una forma eficaz.

 

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