El miedo a parecer estúpido, es muy común. Muchos de nuestros problemas se apoyan en el miedo a lo que los demás piensen de mi.

“Tengo que hablar en público, y el miedo me arrebata de tal forma que soy incapaz de atreverme a abrir la boca”. Se pierden oportunidades por miedo a parecer tonto, inútil y cientos de etiquetas más que están en nuestra mente. Y digo en nuestra mente, porque muchas de las ocasiones son etiquetas que tenemos en nuestra cabeza, que ni siquiera las piensan los demás.

¿es tan importante lo que piensen los demás?

Depende, si nos ayuda a crecer como persona si, pero si lo que hace es ponernos limitaciones para ser feliz, es nefasto.

Creencias como: “No voy a hablar delante de la gente porque van a pensar que soy un payaso”

O “no voy a hablar en la reunión de esta tarde, porque van darse cuenta de que soy muy torpe”

O no voy a salir con gente nueva porque van a pensar que soy un estúpido ¿un qué?, está claro que el ser humano prejuzga y los prejuicios están ahí siempre, pero hay que ser sensato y vivir desde la perspectiva de aquello que nos ayuda a crecer. Es importante saltar esos prejuicios, tanto los que se lanzan hacia los demás, como los que creemos que nos lanzan los otros y más importante son los que nos lanzamos a nosotros mismos, son los más peligrosos y los más dañinos.

Normalmente a ninguno de nuestros amigos, seres queridos o incluso vecinos o desconocidos les lanzaríamos algunos de los mensajes dañinos que nos lanzamos a nosotros mismos sellando nuestra libertad con mensajes limitantes.

Los límites para el ser humano, no son físicos, sino emocionales, de ahí el miedo a parecer estúpido

Si no nos atrevemos, nunca avanzaremos hacia ningún sitio.

En otro artículo hablamos sobre el miedo, te recomiendo su lectura. El miedo a lo que piensen los demás, limita y obstaculiza el camino hacia nuestros objetivos. Es importante buscar el mejor camino para conseguir nuestro objetivo, sin tener en cuenta qué puede pensar el otro, sino teniendo en cuenta que lo que piense el otro no debe suponer una limitación hacia el objetivo, sino un refuerzo para aprender a llegar a la meta de una forma sana. No se trata de hacer caso omiso de las valoraciones de nuestro entorno, se trata más bien, de valorar aquello que nos lleva al bienestar, de una forma sana, y eso a veces supone descartar los comentarios nocivos que provienen del exterior y limitan o perturban nuestra calma.

Cuidado con el saboteador que llevamos dentro, él es el estúpido

Y más allá de los comentarios nocivos que nos pueden llegar a nuestros oídos, aún más nocivos son los comentarios que salen de nuestra propia persona, y se suponen en boca de los demás. Las famosas frases, de : “si hablo van a pensar que soy tonta”, “si participo, van a darse cuenta que soy una ignorante”, y cientos de frases que están guardadas en el cofre de nuestro saboteador interno que se abre con  una frecuencia poco recomendable. ¡Cuidado con esos mensajes! no son nada beneficiosos y hay que hacerse la pregunta: ¿compensa ese tipo de mensajes?

Os dejo este video de Josh Kaufman, en el que expresa cómo nuestro cerebro es capaz de aprender en 20 horas, y quiero resaltar algo que me parece indispensable y creo que es clave. Las limitaciones para aprender algo, lo que sea, incluso hábitos saludables y creencias que nos hagan la vida más fácil, no son limitaciones físicas, sino emocionales. Se puede aprender a pensar de una forma sana y a actuar de forma adecuada para conseguir el bienestar, eso si, hay que practicarlo y superar la fase de la frustración, en la que todo nos parece complicado.

El cambio hacia el bienestar es difícil hasta que se convierte en fácil, una vez lo hayamos practicado lo suficiente.