Los trastornos de ansiedad son cada vez más frecuentes en la población general. Se ha detectado un aumento en la población infanto-juvenil.

La ansiedad es una forma de mantener la alerta ante situaciones que suponen un posible peligro. Es una forma de aviso ante situaciones que son consideradas amenazantes. Porque ante esas situaciones el ser humano decide luchar o huir. Aunque la palabra ansiedad nos supone una traducción de malestar, una ansiedad adecuada, ayuda a afrontar los desafíos que se presentan en el día a día. El problema surge cuando esa ansiedad supera los límites normales.

Por ejemplo, si tengo que hacer una presentación en público, tendré un estado de alerta, el cual me permitirá una mayor concentración y actitud activa ante ese evento. El problema llega cuando el miedo a la consecuencia de esa presentación, hace que surja el malestar y el bloqueo. Es decir, aumenta la frecuencia cardiaca, la respiración se acelera, aumenta la sudoración o incluso surgen sensaciones de náuseas o vómitos.

Cuando se produce tal activación ante peligros irracionales los cuales no conllevan tal peligro, o el peligro es mínimo, es cuando tenemos que prestar atención. Si interfiere en las actividades diarias y produce sufrimiento o aparece una sensación de pérdida de control, es cuando tenemos que acudir a pedir ayuda profesional.

Existen varios tipos de trastorno de ansiedad, dependiendo de la fuente bibliográfica que se consulte (CIE o DSM, son los dos manuales más utilizados para estos trastornos) y el logaritmo que se utilice hay varias clasificaciones. Por tanto, los trastornos de ansiedad existes son :

Trastorno por ansiedad generalizada

Donde los síntomas de los trastornos de ansiedad y preocupación son intensas y están relacionadas con varios acontecimientos o situaciones. La preocupación es intensa y difícil de controlar

Trastornos fóbicos

Los trastornos de ansiedad son cada vez más frecuentes, los fóbicos son más específicos y surgen cuando la persona se expone a un miedo en concreto. En este caso, puede surgir la ansiedad tanto si la exposición es real como si es imaginaria. En estos casos hay una ansiedad anticipada simplemente pensando sobre la posibilidad de que el hecho ocurra.

Estos trastornos fóbicos se presentan como fobias específicas, agorafóbias o fobia social.

Trastorno por estrés postraumático

Se trata de una reacción ante una acontecimiento que ha supuesto un sufrimiento vital importante. Por tanto, la persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático. Por ejemplo un atentado, una agresión, etc. En este caso las imágenes o recuerdos de esos momentos se hacen presentes. Incluso a veces, no hay un recuerdo nítido como tal, sino la propia emoción asociada a ese recuerdo hace que alimente la ansiedad con crisis de ansiedad y pesadillas.

Trastorno obsesivo compulsivo

Normalmente conocido como TOC, en este caso se producen pensamientos recurrentes (obsesiones) que son incontrolables, aun siendo absurdos para el propio sujeto. Estos pensamientos están acompañados de rituales o conductas compulsivas sin sentido dirigidas a controlar algunos miedos a pesar de considerarlos absurdos. Estas conductas podrían ser lavarse las manos constantemente o comprobar si la puerta o la llave del gas está cerrada varias veces.

Crisis de angustia

En estas crisis pueden tener un  un desencadenante situacional o no. Si son recurrentes podría darse trastorno de angustia con agorafóbia o trastorno de angustia sin agorafóbia.

Trastorno de ansiedad por separación

Se relaciona con el alejamiento del hogar o de las personas a quien el sujeto está vinculado.

“Todos estos trastornos tienen que ser descritos por un especialista, ya que depende de muchos factores el diagnosticarlos, como los síntomas o duración de los mismos” 

“Es importante acudir a un profesional ante estos trastornos para descartar otros problemas médicos que puedan provocar estados de ansiedad. Como por ejemplo problemas hormonales, trastorno de ansiedad inducido por el alcohol o por otras sustancias, incluidos medicamentos”