Fobia. Para hablar de fobia hay que entender qué es el miedo. El miedo por norma general es una emoción altamente eficaz para mantener la especie. Si no existiera el miedo, habría situaciones peligrosas a las que nos enfrentaríamos con resultados posiblemente nefastos.

Pero el nivel de miedo debe ser el adecuado. Si estamos al borde de un precipicio, donde sopla fuerte el viento, y no tenemos miedo, estaríamos en peligro solamente por el hecho de no distinguir, una situación peligrosa. El nivel de miedo será distinto en ese precipicio que en lo alto de una silla, dónde nos podemos caer, pero las consecuencias serían muy diferentes.

La fobia llega cuando el miedo percibido no se corresponde con el peligro real

Ahora bien, si el nivel de miedo no concuerda con la situación que se está viviendo, es cuando realmente existe un problema.

La fobia comienza a aparecer cuando existe un miedo irracional frente algo o alguien que no representa un peligro real, o si lo es, el nivel de peligrosidad no se corresponde con el nivel de miedo que provoca en a persona.

Las respuestas a esas situaciones, muy poco o nada peligrosas, son diversas, pero por norma general, la persona tiende a experimentar, un aumento de los latidos del corazón (taquicardia), respiraciones rápidas que provocan hiperventilación. Y como consecuencia, la falta de aire o mareos, temblores, y sobre todo la fuerte sensación de querer huir , a veces, desesperadamente de aquello que suscita el miedo.

Realizar evitaciones repercute en el aumento de esa fobia

El hecho de repetir esas huidas repercute muy negativamente en la recuperación de la persona. La terapia cognitivo-conductual  facilita totalmente la pérdida de ese miedo, hasta recuperar por completo la calidad de vida.

Tanto familiares como amigos, y personas cercanas del entorno de la persona que sufre fobia, al no comprender el comportamiento de la persona, suelen rechazar este tipo de comportamientos, demostrando algunas veces, indiferencia, jocosidad o enfado, haciendo que la persona que lo sufre sienta mayor malestar frente a este problema.

A veces no hay desencadenantes para el inicio de una fobia

No tiene porqué existir un desencadenante de situaciones previas, por ejemplo, el que tiene fobia a volar, puede no haber subido nunca a un avión, o el que tiene fobia a los perros, quizás nunca ha estado cerca de ellos. Simplemente sucede, quizás por una noticia que ha oído, alguna experiencia contada, etc.

Existen varios tipos de fobias como agorafobia (un miedo intenso a los espacios abiertos, o situaciones de las cuales pueda ser difícil escapar). Erotofobia (miedo al afecto sexual). Eritrofobia (miedo a sonrojarse). Aviofobia (miedo a volar en avión). Claustrofobia (temor a los espacios cerrados). Algofobia (temor al dolor). Acrofobia (temor a las alturas). Glosofobia (miedo a hablar en público) y muchos más.

 

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