En mayo de 2014, la OMS (Organización Mundial de la Salud), publicó un informe dónde afirmaba que la depresión era la tercera causa de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes. Actualmente hay 350 millones de personas con esta enfermedad. Estos datos  deberían concienciar a la población ayudando a eliminar el estigma que lleva impregnado esa enfermedad. Es importante tratar las claves para superar la depresión. La depresión puede tiene buen pronóstico si se inicia el tratamiento en el momento adecuado. Son diversos los factores que repercuten en su causa. Si se trabaja de manera adecuada se pueden minimizar los síntomas antes de que se convierta en un problema mayor. Esto no implica que sea fácil, pero tampoco imposible de salir de ella.

Son muchas las orientaciones y terapias que se utilizan para enfrentarse a la depresión por ello es importante contar con la ayuda de profesionales especializados que muestren los distintos caminos para aplastar a ese gigante que acecha al hombre del siglo XXI llamado depresión.

Claves para superar la depresión.

Aaron Beck en su exposición sobre la terapia cognitiva, propone el concepto “Distorsiones Cognitivas”, en realidad lo que viene a expresar son distorsiones de pensamiento que hacen que nuestra vida, deje de tener interés para uno mismo, empujando a la persona hacia depresión. Durante toda nuestra vida nos guiamos por una serie de creencias que poco a poco se van consolidando para formar parte de nuestros pilares básicos.

Es importante saber detectar cuales de esas creencias son aquellas que distorsionan nuestra visión de la vida, que pensamientos irracionales nos arrastra hacia la tristeza y la infelicidad, al fin y al cabo.

Esas distorsiones de pensamiento claves para superar la depresión son:

1.Filtro improductivo

Más bien se refiere al filtro negativo, destructivo, aquel filtro que utilizamos constantemente sobre todo aquello que sucede. Da igual a lo que nos enfrentemos, tenemos el prisma que todo lo ve negro. Después de una extraordinaria reunión, me centro en qué errores he cometido, no para mejorar, sino para iniciar un proceso de castigo hacia uno mismo. En vez de utilizar ese filtro oscuro, lo más productivo es utilizar la interpretación que más me beneficie, ¿verdad?. También puedes ver la entrada de reestructuración cognitiva.

2.Sé que algo malo va a pasar

¿Cuántas veces ocurre ese “algo malo”, tan catastrófico? De todas las ocasiones que lo has pensado, ¿cuántas se ha cumplido? El futuro es un misterio, y si esperas que algo malo pase, sólo tendrás ojos para ver lo peor. ¿Cuántas veces te has repetido la frase de : ¡vaya al final no ha sido para tanto!, para tanto sufrimiento. ¿Por qué no pensar que las cosas pueden salir bien?, al igual que uno se entrena para pensar que algo malo va a pasar, también se puede aprender a pensar en lo bueno que está por venir.

3.Es bueno o malo

Polarizar el pensamiento, trae sus consecuencias. Las cosas que nos ocurren no son buenas o malas, la interpretación que realicemos de lo sucedido, el contexto, la historia previa, los participantes y un sin fin de factores influyen en aquello que hacemos, o que sucede. Lo que sucede no es bueno o malo, el grado y la identificación dependerá de la percepción e interpretación de quien lo recibe. Si nos preparamos para lo malo quizás estemos provocando la llamada “profecía autocumplida”.

4.¡Si es que todo me sale mal!

¿De verdad? Aún no he conocido a nadie, que me haya confirmado, después de trabajar sobre las evidencias de mis pacientes, de que eso sea cierto. Hay cosas que pueden no salir como uno desea, y situaciones en las que se unen circunstancias adversas de forma repetida, pero esa sobregeneralización, duele. Decir, TODO me sale mal, es imposible. Esta distorsión sin darnos cuenta nos lleva al bloqueo. Podemos empezar por visualizar la realidad poniendo perspectiva y buscar certezas de que ese “todo” catastrófico es real, o hay cosas que salen bien y otras que no salen como uno se espera.

5. Le he visto muy serio, seguro que he hecho algo mal

Cuando vemos a alguien que nos mira con seriedad e inmediatamente nos adjudicamos la responsabilidad de su estado emocional. ¿Por qué? Han podido pasar mil cosas para que nuestro interlocutor esté serio, y centrarse en la culpabilidad, no es el mejor camino para enfrentarse a la depresión. Hay más alternativas, puede que tenga problemas familiares, laborales, o simplemente está planeando su próximo viaje, ¿quién sabe? No es buena idea, asumir la responsabilidad de los gestos o intenciones de los demás.

6.Ese tiene más y mejor que yo

Las comparaciones nunca fueron buenas. Esta frase la hemos escuchado con frecuencia pero sin el valor que se le debe. La tendencia a personalizar comparándose con los demás, buscando en los otros aquello que nos falta o que creemos que nos falta, hace que permanezcamos atentos y ansiosos ante lo que son, hacen o tienen los otros. Hasta que no se visualice y nos demos cuenta  del valor de lo que “somos” , seguiremos buscando en otros lo que supuestamente queremos, alargando amargamente una insatisfacción continua.

7.Las “cosas” tiene que ser así, si no, es un desastre

Cualquier desviación de las “cosas” sería insoportable. El mantenimiento de reglas estrictas y exigentes sobre cómo deberían de ser las cosas en muchas ocasiones se convierte en una pesada carga. ¿De verdad es tan grave cuando no cumplimos con las estrictas y exigentes reglas? Ser flexible con las autoexigencias da un margen para situarse en el “aquí y ahora”, ¡pruébalo!

8.Todo lo que ocurre es culpa de alguien

Culpabilizar, pensar que los acontecimientos que ocurren son culpa de uno mismo o de otros por norma general conlleva una carga emocional extraordinaria. La culpa es una marca que no debería ser utilizada a la ligera. Podemos responsabilizarnos o responsabilizar a otros de algunos actos, pero no todo tiene que ser susceptible de culpa.

9.Yo tengo razón

Luchar por imponer el propio criterio, derrotando los razonamientos no es productivo, cada persona tiene una opinión distinta, y cada uno tiene su razón, el no coincidir en el razonamiento, no es motivo para sentirse atacado, ni amenazado. Si no me dan la razón, no está en contra mía. Es difícil de conciliar estos dos razonamientos pero una vez logrado, se produce un equilibrio emocional difícil de derrocar.

10.Me ha salido mal el informe, es que soy inútil, nunca lo conseguiré

Cuando se tiende a generalizar así, partiendo de un suceso, que en absoluto implica la espantosa descalificación que se le aplica, la persona comienza a sentir el peso de la carga que implica ” ser inútil” y “no llegar a conseguir nada”, bajo la sombra de la depresión. En mis sesiones siempre hago la misma pregunta: ¿cuántos partidos ha perdido Nadal? y ¿Cuántos set?. Si este campeón utilizara hacia sí mismo la frase: ¡ “soy inútil” , no voy a ganar!, en cada set o juego que ha perdido, jamás le hubiésemos conocido como un campeón.

Estas son unas aportaciones claves para superar la depresión, aunque en caso de padecerla es importante ponerse en manos de expertos.

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Os presentamos un video del escritor Andrew Solomon, dónde expone su vivencia con depresión.

 

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