Coaching, ¿cómo entenderlo?

Fuego…

Si ponemos leña en el fuego y soplamos, arderá con mayor intensidad, pero se consumirá antes la madera en la hoguera. Si por el contrario, mantenemos una intensidad muy pequeña, dará menos calor y menos luz, aunque tardará mucho más en disiparse la hoguera porque el consumo de la madera será menor. Lo que cambia es la duración temporal y la intensidad de la luz y el calor, siendo la energía total la misma.

Madera…

Al igual que en la hoguera, la vida no se crea ni se destruye, se transforma. Sin embargo, hay una variable que influye mucho en la hoguera: el tipo de madera. Hay maderas blandas, que se consumen antes frente a las maderas más duras. Así nos dirigimos y vemos a las personas de distinta manera, las hay que tienen “madera de líder” o que “tiene buena madera”, dándose a entender a aquellas personas que aguantan más sobre el tema del que se estén refiriendo. Por todo ello, sabemos que hay personas más longevas porque “están hechas de otra madera”.

Coaching…

Viene a ser como “el arte de soplar las brasas”, tal y como lo define Leonardo Wolk en su libro que se titula de esta forma, en donde el coach, no hace otra cosa más que avivar el fuego para conseguir un resultado extraordinario por parte del cliente… la madera y el fuego lo pone el cliente, el soplido lo pone el coach, por eso el coaching funciona del mismo modo que una hoguera.

Energía y coaching…

Las personas estamos hechas de energía, aprovecha lo mejor posible toda tu energía, aviva la llama de tu vida con la intensidad que consideres mejor para ti, sin compararte con nadie, sólo contigo mismo.

 

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