Agorafobia es uno de los trastornos de ansiedad más complejos y más frecuentes. Se trata de un miedo intenso a los espacios abiertos, o situaciones de las cuales pueda ser difícil escapar. Se produce ante lugares dónde se reunen multitudes, como conciertos, centros comerciales, o salas de cine. Normalmente lugares dónde sea difícil encontrar ayuda en caso de ataque de pánico. Suele afectar en un porcentaje muy alto principalmente a mujeres, aunque también afecta a hombres.

La evitación a estos espacios empeora el trastorno

La principal consecuencia de la agorafobia provoca que la persona evite o huya de este tipo de situaciones, afectando de manera importante la calidad de vida de la persona que lo padece.

Las personas con agorafobia, evitan acudir a centros comerciales, metro, autobus, conciertos, cine, teatro, y todos aquellos acontecimientos que identifica como peligrosos. Esto se debe a la posible presencia de síntomas cómo mareos, taquicardia, o simplemente miedo a perder el control y que le pueda pasar algo catastrófico.

Esto llega a repercutir enormemente en la vida personal y laboral de quién lo padece. Recibiendo, no solo el malestar propio de percibir la incapacidad de enfrentarse a estos acontecimientos, sino también por la incomprensión de los que le rodean.

Es un trastorno poco comprensible por parte del entorno

Es muy complicado comprender el sufrimiento que experimentan personas con este trastorno de agorafobia. Por norma general se enfrentan a críticas a veces muy duras hacia sus llamadas “manías” o “miedos”, por parte de las personas que les rodean.

Por más que quieran explicar su malestar, las personas que conviven con ellas no logran comprenderlo. Llegando a veces a perder amistades y alejar a las personas queridas de su vida de forma progresiva.

Produce un nivel de incapacitación

Es la fobia que produce el mayor nivel de incapacitación en la vida de las personas que la experimentan. De tal manera que de no recibir el tratamiento adecuado puede llegar a empeorar ampliando el miedo a otras situaciones llegando a generar otras fobias más específicas. En algunos casos, lleva a la persona a encerrarse en su casa y evitar salir. Salvo en ocasiones contadas dónde puede darse que accedan a salir con personas que le generen un grado de confianza importante.

En cuanto al tratamiento de agorafobia, diversos estudios han mostrado la eficacia de la conjunción entre los psicofármacos (antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina , ISRS) y las terapias cognitivo-conductual.

Las técnicas de exposición realizada de forma progresiva disminuyen de manera efectiva el miedo desvaneciendo de manera gradual los niveles de ansiedad provocados por ella.

Terapia cognitivo conductual

Las técnicas cognitiva-conductual utilizadas se basan principalmente en conocer qué es la agorafobia. Además de prender técnicas de control de la activación del sistema nervioso, exposición progresiva a los estímulos que la provocan, y reestructuración cognitiva. Con la intención de reeducar el pensamiento para evitar que la persona se plantee constantemente resultados tan catastróficos.

Este tratamiento es altamente eficaz para tratar la agorafobia. El nivel de resultados es realmente satisfactorio. Es importante que la persona con este problema tome conciencia del grado de intensidad de los niveles de ansiedad en el que se encuentra y acudir a un profesional de la salud mental para iniciar el tratamiento.

Para ello es importante ponerse en manos de un especialista de la psicología.

 

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